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domingo, 3 de septiembre de 2017

Señor Troncoso



Hoy te echo de menos.
Mientras tú te quejas del calor del desierto, yo te escribo bajo la lluvia, a más de 2 500 kilómetros de distancia.
En días como hoy echo de menos todas las horas que hemos pasado en el coche sin hablar, todas las veces que miré al plato mientras comía, todos las veces que te marchaste, enfadado.
No puedo evitar pensar en todas las horas que hemos perdido.
Aunque los dos envejezcamos al mismo tiempo, cada vez que te veo, descubro canas nuevas que se me enredan en las manos y me hacen sentir vértigo. Cada vez que te veo, quiero congelar el tiempo.
Aunque los dos envejezcamos al mismo ritmo, yo envejezco lejos de ti, y no al revés, porque fui yo quien decidió marcharse.
No te hagas viejo, por favor.

Cuando era niña no había nadie mejor que tú, hasta que crecí y empecé a aprender cosas que tú no sabías. Hoy sé que no lo sabes todo, pero eso no hará que deje de admirarte con la misma ceguera con la que te quiero.

Lo único que me apetece ahora es ser pequeña otra vez y cerrar los ojos.
Volver atrás, a cuando cabía en tu regazo, a cuando te pellizcaba los brazos y me dormía escuchando los latidos de tu corazón. Mi mayor miedo es que se rompa de repente, que cierres los ojos sin tenerme a tu lado.
No te vayas nunca, por favor.

Incluso aquí, incluso aunque no me veas, sigo luchando por ser tu orgullo cada día, sigo sintiendo que no soy lo suficientemente buena. Sigo buscando tu aprobación, aunque te cueste concederla; tu mirada es la primera que busco entre la gente.

Tú me regalaste unas raíces que nunca fueron mías del todo, por mucho que lo intentara. Me enseñaste a probar antes de juzgar, me enseñaste los nombres de los árboles y de los animales, me enseñaste las escaleras que conducen al desván.
Ambos soñamos con comprar esa casa, la casa de una familia a la que no conocí.
Los dos estamos malditos, condenados a no ser felices, aunque tengamos todo lo que necesitamos y más. Los dos estamos unidos para siempre, con reencarnación o sin ella. Los dos daríamos el mundo por el otro, pero ninguno se atreve a decirlo.
Hoy quiero decírtelo con las canciones que te traen hasta mí.
Tu sangre canta en mis venas baladas de rock español.

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