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lunes, 26 de septiembre de 2016

Némesis



Schloss Cecilienhof, Potsdam
Las Drama Queens necesitan oscuridad para brillar.
Te aferras a las mismas contradicciones que tiran de ti hacia abajo, hacia tus profundidades, donde las interrogaciones se te enredan en los pies, acelerando la caída.
Has repetido la misma escena tantas veces que has olvidado que ese papel dejó de ser tuyo hace mucho tiempo. Pero la melancolía es confortable, te gusta, siempre ha sido lo tuyo. Te dejas ir, a veces necesitas que la corriente te arrastre para dejar la mente en blanco.
Te haces un ovillo, dándole la espalda, esperando un abrazo que no llega nunca, como tampoco llega el alivio, ni el reconfortante poder de dictar sus movimientos.
El placer no llega.
Has olvidado que estás en otro escenario, representando una obra muy distinta.
Has olvidado quién eres. Eres peluca y disfraz, contradicción pura, eres la hipocresía que cínicamente criticas. Eres duda, como siempre. Hay cosas que nunca cambian.
Miras el calendario y, de repente, un extraño regocijo te eleva las comisuras.
Claro, es hoy. Todo tiene sentido. No soy yo.
Hace un año eran calles las fronteras, ahora son países los que os separan y, aún así, este día te persigue, no entiende de guerras frías ni de muros de hormigón.
Este día, con los años, se ha convertido en némesis.
Mi némesis eres tú, y me miras desde el otro lado del espejo. Me cansas. No me creo tus lágrimas, ni tus miradas vacías.

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