.

.

viernes, 1 de abril de 2016


Las cicatrices son reversibles y, a veces, cuando me persigues en sueños, revivo despierta aquellas noches de verano interminables. Cierro mis ojos, pero mi mente sigue abierta y de las heridas manan las uñas mordidas que una vez las abrieron.
En momentos como este revivo tus terremotos y el miedo me escuece tanto en los ojos que los cierro para que nadie se asome a ellos, para que nadie encuentre las huellas de la bestia que devoró mi voz.
Hace mucho que la bestia murió, hace tiempo que el odio se evaporó, pero en mis profundidades reposan las sales de mis complejos, aquellos que a veces salen a flote y me empañan la vida, recordándome las cuentas pendientes que tengo conmigo misma.

3 comentarios: