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domingo, 27 de septiembre de 2015

Sábado noche


No sé hasta qué punto nos dejamos atrás a nosotros mismos.
No sé hasta qué punto nos conocemos.
Mary Jane es impronunciable, Mary Jane fuma en un balcón en una calle con nombre de pueblo romántico y desesperado. Tanto la calle como el pueblo fueron pesadillas de verano pero al final la calle se convirtió en casa.
Al final los fantasmas no traspasan ni las nubes pero al menos dejan de asfixiarnos.
A veces nos asfixiamos a nosotros mismos, por amor al drama.
Drama Queens con nombres falsos.
Somos. A ritmos distintos, pero somos. Cuando más me gusta ser es cuando somos uno, un animal con ocho patas, con dos corazones, sin cerebro. Continentes de piel, islas acuosas, música interior, gritos mudos.
Hoy somos sábado noche sin fiebre, inseguridades abiertas, manantiales infelices, humo sobre los rótulos cutres.