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jueves, 5 de febrero de 2015


A veces me pinto los labios solo para pasear entre extraños. Soy como un extra en una película, la cámara me enfocará un momento y luego, nada.
La calle está llena de extras a los que nadie mira.
Un joven rubio pide, de rodillas, en una esquina. Nuestras miradas se cruzan dos segundos pero miro hacia otro lado, porque me siento incómoda. Pero somos extras. Una mirada más entre miles de miradas perdidas que miran para otra parte.
La ciudad está llena de gente, de tiendas, de luces.
La ciudad está llena de fantasmas. Los busco entre la gente para estar preparada antes de que me vean a mí, pero hace mucho que no nos encontramos. No quiero verlos, pero ya no es lo mismo. Ya no me dan miedo mis fantasmas.
Me gusta ir a contracorriente, subir cuando la gente baja, mirar a los ojos a aquellos que miran al suelo.
"Tiendas llenas, vidas vacías".
Las callejuelas judías dan a parar a la catedral. Qué paradoja.
Alzamos la vista para contemplar al gigante, que nos mira por encima del hombro. Así hemos de sentirnos, pequeños, intimidados, súbditos. Mis ojos se enredan con los del hombre que pide en la puerta del templo. Otro más. Otra mirada sedienta a la que niego en silencio.
Nada está bien, nada tiene sentido. Las paredes de la catedral no ofrecen más que unas manchas de sangre que intentan tocar el suelo. Son un recuerdo que muchos no ven. La huella de un fusilamiento, del nuestro, a varios metros de altura, me hace pensar en las voces templadas que lo llevaron a cabo, desde un despacho, sin mancharse las manos.
Nuestra sangre nunca merece tanto la pena.
Me acerco, ante la mirada extrañada del mendigo, y beso la pared de piedra. No beso a Dios, ni a su hogar, ni a aquéllos que se dejaron la espalda y el aliento construyendo la catedral de Granada. Beso la sangre, la muerte, los cadáveres que se apilan hasta llegar a las manchas más oscuras, donde estaban sus cabezas. 
Beso el paso del tiempo, pensando en nuestra frágil memoria y en si alguna vez repetiremos el pasado.




1 comentario:

  1. somos una nada en un algo enorme
    me gusta la entrada y como te expresas
    te sigo
    un besito te espeor en el mio

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