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lunes, 12 de enero de 2015

¿Qué harías si no tuvieras miedo?


¿Qué harías si no tuvieras miedo? Cuántas cosas dejamos sin hacer por culpa del miedo. Miedo a lo desconocido, a lo nuevo, a lo diferente. Miedo a perder, a caer, a hacer el ridículo. Miedo a lo que es real y a lo que no. Miedo a que no sea suficiente. Miedo a que sea demasiado. Miedo a los días, a las noches, miedo a que suceda demasiado pronto o demasiado tarde. Miedo a no estar preparado, a arriesgar, a sufrir. Miedo a sentir, a ser vulnerable. Miedo a vivir. Miedo a los demás, miedo a nosotros mismos. Miedo a tener miedo.
Os lo vendo. Vendo mi miedo en botes grandes y que, una vez abiertos, no se puedan devolver.
Sin embargo aún no he encontrado la forma de sacármelo del estómago, ni de mis manos, que tiemblan con su peso. Que alguien me ayude a arrancarlo de mi garganta, de mis cuerdas vocales, bloqueadas por la garra oscura de las dudas y la inseguridad.
Quiero saltar al vacío con los ojos apretados por las ganas, sin preguntarme qué habrá al final de la caída, quiero que el vértigo me raje de arriba a abajo. Quiero perderme en la niebla y caminar con la imaginación, guiándome sólo por aquello que no existe.
Quiero dejar de tener miedo. Y quizá lo consiga algún día. Mientras tanto seguiré mirándome al espejo con los ojos cerrados, seguiré soñando realidades, en lugar de vivir sueños. Seguirán volviéndome loca los números del calendario.

¿Qué harías si no tuvieras miedo?

13 de enero de 2014

Lo escribí hace un año, pero hoy vuelvo a identificarme con este texto.