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domingo, 17 de noviembre de 2013

-Enciéndelo.
-¿Así?
-Mira que eres torpe con los mecheros.
-Afortunadamente no estoy tan acostumbrada como tú.
-Calla, tonta. Aquí lo tienes.
"Mamá, nunca fumaré un solo cigarrillo." Y es verdad. Esto no es un cigarrillo.
Me lo llevo a los labios lentamente. Inspiro. Con abundancia, para notar la magia en la garganta. Con lo que me ha costado aprender a hacer esto y lo fácil que parece ahora. Espiro. Me encanta cómo el humo sale de mi boca, se expande, se difumina, desaparece, dejando antes vuestras caras tras una niebla efímera que me separa del resto del mundo.
Me da vergüenza decíroslo, pero me siento sexy fumando. Quizá sea el calor del humo en mi lengua, quizá mis labios en forma de o, quizá el sonido suave que hago al respirar.
-¡Mirad que cara pone! Parece salida de una película.
-¿Salida? Sí, un poco.
 Río con él en la mano, con los ojos cerrados, pero intentando no manchar de ceniza la colcha de flores. Qué bien me siento. Las miro a todas, a cada una. Cada sonrisa es diferente pero todas dicen lo mismo. -¡No acapares!
Muy a mi pesar, me deshago de él.
Y aquí estoy, con personas que no conocía hace unos meses y que ahora hacen de mis días lo que son. No soy consciente de lo mucho que vale cada segundo en esta habitación, de cómo me marcará para siempre.
Esther me abraza, Lara me guiña un ojo. Las demás no pueden dejar de reír.
Estoy con ellas, el futuro ni siquiera existe. 


No aprecias lo que tienes hasta que estás lejos y tienes que mendigar para conseguir un abrazo, uno de verdad, de los que te tensan por dentro y poco a poco te relajan, te dilatan. Echas de menos el calor de otro cuerpo que no sea el tuyo, unos brazos rodeándote la cintura, el cuello o la espalda; unos dedos entrelazados con los tuyos. Me conformo con una sonrisa de esas que te hacen sentir en casa, con los ojos de cualquiera de vosotras clavados en los míos, recordándome que me toca respirar.

1 comentario:

  1. "No aprecias lo que tienes hasta que estás lejos y tienes que mendigar para conseguir un abrazo, uno de verdad, de los que te tensan por dentro y poco a poco te relajan, te dilatan."

    Entiendo a la perfección esa frase.

    Me encanta!

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