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miércoles, 23 de octubre de 2013

¿Por qué lloran los sauces?

El cascarón flota en las aguas del Aasee. Querría ser el sauce que se inclina sobre él para rozar la superficie mojada. ¿Por qué lloran los sauces? El cascarón lo desconoce. El lago se hizo con sus lágrimas; se lo ha dicho una niña esta mañana, pero como el cascarón no habla alemán, lo ha entendido en sus ojos y no en su boca.
Querría ser el roble que espera con las ramas extendidas la llegada del invierno. Lentamente se desnuda y espera el frío beso con los brazos abiertos. Los robles no se han rendido aún, no son como los sauces. Todavía creen en el amor.
El cascarón tiene frío en las aguas del Aasee. Querría ser la hoja del roble, esa que baila en el aire antes del caer al suelo. Qué poco les dura la felicidad, que efímera en su danza, apenas dos piruetas antes de quedar olvidadas para siempre. El cascarón las ve contener la respiración antes de saltar a su momento de gloria. El suelo está lleno de ellas, miles de estrellas marrones que han dejado de brillar.

Where are you now? Do you ever think of me, in the quiet, in the crowd? 

 Los sauces lloran, encorvados sobre le lago, los robles cierran los ojos a la espera de ese abrazo helado, mientras las hojas se les desprenden con un grito de júbilo que nadie recordará.

Podría contaros los momentos más intensos de mi vida, pero no me gusta pensar en él.
Hasta ahora creía que tenía miedo de volver a enamorarme, pero no. Lo que realmente me da miedo es que alguien se enamore de este cascarón vacío.

1 comentario:

  1. Qué bonito es este relato, aunque encierra un poquito de tristeza. Los cascarones no están vacíos nos llevan dentro a nosotros mismos. :)

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